martes, 13 de marzo de 2012

La eterna búsqueda.


Llegando a la cincuentena, oímos al poeta interrogarse sobre el misterio de la vida, sobre el lugar del goce. El mundo nos da signos de una belleza ideal, mas no parecemos capaces de seguir en pos de ella. La vida es, entonces, promesa que no ha de cumplirse, espejismo que amargamente nos seduce.

¿Dónde?

A mi querido amigo el señor don José Antonio Soffia.

¡Vive!, nos dice la estrellada esfera,
imán del alma. ¡Vive!, nos murmura
la brisa matinal... y huye ligera
y no nos lleva en su corriente pura.
¡Vive!, escucho en la música hechicera,
puerta ideal de mística hermosura.
¡Ah!, ¿dónde está el festín, dónde la vida
a que todo en la tierra nos convida?

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